Se prueba como tratamiento del infarto la vacuna contra la gripe

Un estudio realizado por cardiólogos, coordinado por el Hospital Israelita Albert Einstein en asociación con el Instituto del Corazón (InCor) y otras 41 instituciones médicas, pone a prueba el uso de las vacunas antigripales como un importante aliado en el tratamiento del infarto agudo.

El estudio evalúa el impacto de la aplicación de dos dosis en el momento en que se diagnostica el problema al paciente. Para los análisis, se inscribieron 9.000 personas con problemas cardíacos en el grupo de edad de 60 a 65 años.

Las primeras conclusiones del estudio -que tendrán en cuenta tanto la recuperación como el riesgo de recurrencia de un nuevo ataque cardíaco– deberían publicarse en diciembre del año próximo. Hasta entonces, los participantes se someterán a pruebas clínicas de sangre e imagen para controlar la evolución de la condición de salud.

«Si nuestra hipótesis se confirma, el actual protocolo médico utilizado para el cuidado de los pacientes infartados puede sufrir cambios», dice Otávio Berwanger, cardiólogo y director ejecutivo del área de investigación del Hospital Israelita Albert Einstein. Todas las etapas del estudio se llevan a cabo en colaboración con el Ministerio de Salud a través del Programa de Apoyo al Desarrollo Institucional del Sistema Único de Salud (PROADI-SUS).

Método de prevención

La investigación se apoya en directrices médicas nacionales e internacionales que recomiendan la inmunización anual contra el virus de la gripe en todos los pacientes considerados de alto riesgo, lo que incluye a hombres y mujeres con infarto.

La relación entre ambos ocurre en un proceso previo a la obstrucción de las arterias. «En primer lugar, hay una inflamación, que es uno de los desencadenantes de la formación y ruptura de las placas de grasa», explica Roberto Kalil Filho, presidente de InCor. «Esto facilita el desarrollo de coágulos con la consiguiente obstrucción de los vasos, causando el infarto».

Cuando el paciente toma la vacuna, mejora la inmunidad, disminuye los riesgos de infección respiratoria y ayuda a evitar las alteraciones vasculares que traen consigo el desarrollo del infarto.

Sin embargo, el nuevo estudio llevaría el uso de la vacuna a otro nivel, haciéndola parte del grupo de medicamentos recomendados a los pacientes en el momento de su admisión debido a un ataque al corazón. «Es un paso más allá de lo que ya sabemos», dice Berwanger.

Si bien la investigación no revela sus primeras conclusiones, la orientación de los profesionales a los pacientes es seguir tomando las dosis recomendadas durante las campañas de vacunación.